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18 de Marzo del 2008
Feminismo de la Igualdad en Chile: De la Educación al Sufragismo.
Por Esteli Unzueta
Desde la organización por el derecho a la educación en 1875, hasta la consecución del derecho a voto universal en 1949, han existido distintas teóricas del feminismo chileno, cuyas producciones intelectuales han sido invisibilizadas, atribuida a terceros, o simplemente no consideradas, asimismo, estas autoras han sido desvalorizadas en el sentido de exponerlas exclusivamente como líderes en la consecución de los derechos civiles y políticos. El pensamiento feminista
Es por ello, que este ensayo pretende dar una nueva perspectiva a esta situación, reconstruyendo la importancia de las teóricas del feminismo de la igualdad Chileno y su interrelación con el feminismo regional, puesto que fruto de sus esfuerzos y de las ganas y distintas iniciativas de mujeres que van adquiriendo conciencia de su condición, se pueden descubrir hoy distintos hitos en la historia de nuestro feminismo, que si bien son un paso que no satisface de lleno el anhelo feminista de reconstruir la identidad femenina, si representan un gran precedente para la discusión de la construcción de las subjetividades y fueron estos hitos sin duda, la expresión de un movimiento de mujeres y para las mujeres, siendo por tanto testimonio de que es posible lograr cambios de segundo orden que trasciendan la emancipación femenina.
De lo anterior, surge la necesidad de considerar el contexto del Chile del 1900, un país de absoluta opresión tanto para los trabajadores como para las mujeres, puesto que el acelerado proceso de producción del sistema capitalista, obliga a las mujeres a salir al mundo del trabajo, en condiciones de extrema precariedad, escenario propicio para percibir con mayor claridad la discriminación que las aqueja como grupo social diferenciado del resto, puesto que además de trabajadoras son mujeres y comparten una serie de problemáticas tanto en lo laboral como en lo doméstico, por tanto se hacen comprensible los anhelos de igualdad en derechos, de emancipación y de obtención de ciudadanía en el sentido de la posesión de derechos políticos y civiles.
Así, el ensayo queda estructurado en tres puntos: i) una somera revisión de los antecedentes del pensamiento feminista latinoamericano, ii) una exploración por el Pensamiento Feminista Chileno de la Igualdad, contando como precedente a la influencia de Belén de Zárraga, para luego conocer a las academicas del centros, especialmente a Amanda Labarca, y finalmente revisar los postulados de Elena Caffarena, una de las líderes sufragistas y iii) se revisarán las expresiones del feminismo Chileno de la igualdad, reconociendo por tanto sus principales hitos, para hacer justicia de una historia de reivindicación de los derechos políticos y civiles.
1. Antecedentes del pensamiento Feminista en la América Latina del 1900.
Para contextualizar la discusión, es preciso señalar que en la América Latina del 1900, el sistema capitalista es el imperante, la característica central de este modo de producción es que sus relaciones de producción se sustentan en la propiedad privada por parte del capitalista, de los medios de producción exclusivamente. El trabajador es propietario de su capacidad de trabajo, es formalmente libre y puede venderla a quien le ofrezca a cambio un salario para poder vivir en esta sociedad de mercado. Y la mujer es a la vez trabajadora (productora) y reproductora de los cuerpos, encargándose de su cuidado y fortalecimiento -tanto del propio como el de los otros- a fin de prepararlos para el trabajo. En este sentido, Levy Strauss señala que gracias a la reproducción de las mujeres se ha logrado interconectar la red social.
Las relaciones entre las personas son también de explotación, pero sutilmente disfrazadas bajo el pretexto de la libertad del trabajador para vender su fuerza de trabajo al mejor patrón, puesto que en realidad el salario ofrecido a cambio del trabajo está determinado no por la voluntad del patrón, sino por el juego de la oferta y la demanda de esta mercancía humana que es el obrero.
Así, los nuevos métodos de producción aceleran los cambios no sólo en el ámbito económico, sino que también en la relación entre los sexos, puesto que la mujer pasa a constituir parte de la fuerza de trabajo, esa mercancía humana que sufre no sólo de la explotación laboral sino de una doble discriminación, vale decir, la desatada tanto en la casa al ser la encargada de la reproducción y la discriminación del mundo laboral.
De allí, que arremeta con fuerza a nivel latinoamericano, los pensamientos de Flora Tristán, Parisina, radicada en Perú, quien deja luego de su muerte a mediados del siglo 19, las bases para el desarrollo de un feminismo ilustrado que reconozca reivindicaciones y un proyecto político que sólo pueda articularse a partir de la idea de que todos los seres humanos nacen libres, iguales y con los mismos derechos, imprimiéndose por tanto, un giro de clase que en el futuro daría lugar al feminismo marxista. Al mismo tiempo, su pensamiento se relaciona con las corrientes críticas a las que se ha denominado
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